plantaciones / monocultivos By: Alicia Guzmán León
(Guzmanasociados@andinanet.net)
on 09/Aug/2004 at 23:19:25
El paisaje desnudo y maltratado de Esmeraldas evoca una violación. La provincia que debía su nombre al verdor de sus bosques está agonizando.
El modelo de desarrollo promovido por nuestro tercermundista Estado mantiene la visión de que los "terrenos baldíos improductivos" requieren explotación. Desde los cincuenta, la titularización de tierras depende de la tala del 50% al 80% del bosque para actividades "productivas", es decir, expropiación y punto. Así nacieron el banano, la palma africana, el camarón, el cacao, palmito y algún otro más. Todos, a costa de la limpieza total de la capa vegetal.
Hoy, a pesar del intento por legislar los recursos naturales, las cosas siguen igual y hasta peor. El Estado ‘compensa’ la tala irracional y salvaje de nuestros bosques únicos, con plantaciones de eucalipto y teca que como el resto de productos importantes de exportación son monocultivos industriales o, en este caso, sistemas agroforestales incompatibles con los ecosistemas de nuestro pequeño Ecuador.
El modus operandi del modelo se basa en subsidios estatales a grupos económicos poderosos; compra de tierras a ínfimos precios; la casi nula generación de empleos; inestabilidad laboral; monocultivos; cero transferencia tecnológica; cero vigilancia a normas ambientales básicas: todos ingredientes para una inequidad galopante.
Ecuador posee las maderas más codiciadas del mundo y el campesino promedio gana $1,5 por metro cúbico. Si 2 metros cúbicos de madera hacen 1metro cubico de aglomerado vendido en $459, la utilidad se distribuye así: 98,4% industria maderera, 1,1% trabajadores y dueño del árbol y apenas 0,5% de impuestos para el Estado.
Desde 2001, Esmeraldas ‘eucalipta’ a través de un consorcio multinacional en una plantación industrial masiva. La meta: sembrar 10 500 hectáreas en seis años para producir pulpa y papel.
La experiencia en otros países ratifica que estas plantaciones empobrecen los suelos por la intensiva extracción de nutrientes; las raíces del eucalipto drenan los recursos hídricos hasta secarlos por completo, generando desiertos; su manejo con químicos y el monopolio de la luz hace que la flora endémica desaparezca y a su vez aniquile la fauna por no proveer ni alimento ni refugio para la reproducción de cualquier especie.
El trabajo técnico no se lleva a cabo en el país sino en Japón, es decir, no existe transferencia tecnológica. Tampoco se mejoran las condiciones de vida de los habitantes, sino que se aprovechan los bajos costos de la mano de obra y de la tierra para seguir desarrollando pobreza.
Ecuador no vive de sus exportaciones, basta ver la balanza deficitaria de los últimos años. Las remesas por expulsar ecuatorianos al mundo y las divisas de miles de turistas son dos de los rubros vertebrales de nuestra economía y, ojo, no son crédito.
El petróleo se mantiene aún como una fuente de ingreso pero ¿por cuánto tiempo más?; la mancha blanca acabó con el camarón que otrora devorara el mangle; el Estado subsidia al banano... Difícil dilema: ¿protegemos nuestras riquezas naturales para aprovecharlas de forma sustentable o "eucaliptamos"?
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"Eucaliptando" by Alicia Guzmán León on 09/Aug/2004 at 23:19:25